Fuerte impacto del cambio climático en una población pobre y envejecida, Articulo por Juan Ignacio Manchiola, Argentina, Noticias Rena


Buenos Aires, 10 de julio de 2008 (RENA). Recientes estadísticas demográficas de la CEPAL informan sobre un creciente envejecimiento de la población y la persistencia de grandes brechas de inequidad en la distribución de los ingresos en América Latina. A pedido de RENA, expertos analizaron los datos en el contexto del cambio climático y advirtieron que una ciudadanía empobrecida y vieja será más vulnerable al panorama desastroso que se avecina. Si no se controlan las políticas agrícolas “verdes” en boga, la crisis alimentaria podría ser mucho peor, se alertó.


De acuerdo con un reciente documento de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL), la población de la región pasó de 161 millones de habitantes en 1950 a unos 547 millones en 2005. Y si se cumplen los supuestos implícitos en las proyecciones, llegará en 2050 a un total de 763 millones de habitantes. Para el organismo, el envejecimiento poblacional “es el principal fenómeno demográfico de la época”.


“De no avanzar en crear nuevos focos de atención más específicos para la acción social y las políticas económicas, especialmente para la población más vulnerable, la región enfrentará un retroceso, ya que se irá abonando el camino de la reproducción y transmisión intergeneracional de la pobreza, incluso con niveles reducidos de fecundidad”, advirtió la Comisión.


Lucio Muñoz, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional de El Salvador (El Salvador), MS AgrEcon de la Ohio State University (EEUU) y PhD Candidate UBC (Vancouver, Canadá), estimó que “si las soluciones encaminadas a solucionar el cambio climático en Latinoamérica no son amigables socialmente, especialmente a grupos vulnerables, y son implementadas en las condiciones demográficas que muestra la CEPAL, existe la posibilidad no solo de pasar pobreza de generación a generación sino también de inducir un colapso social regional”.


Este colapso, dijo, “probablemente va a ser generado por una posible y más extrema crisis alimentaria asociada a las soluciones agrícolas propuestas al calentamiento,
como la promoción de procesos de producción más verdes y caros; y el uso de tierras/productos agrícolas para producción de biocombustibles”.


El doctor en Biología Diego Gurvich, investigador de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Universidad Nacional de Córdoba) y del CONICET, aseguró: “Lo más preocupante es cómo van a afectar los cambios globales a la población. Si este envejecimiento no se ve acoplado a una mejora económica, la situación va a ser claramente preocupante: tendremos una población pobre y envejecida, lo que disminuirá notablemente su capacidad para afrontar los cambios”.


El sociólogo Danilo Veiga, Master of Science en Planificación Social con especialización en Área Urbano-Regional (University College of Swansea, Gran Bretaña) y profesor e Investigador Titular de la Facultad de Ciencias Sociales (Universidad de La República, Uruguay), reclamó campañas de sensibilización, educación e información sobre los problemas referidos al medio ambiente y sus impactos sobre la población.


“Esto debe ser tarea de nuestros gobiernos locales, municipios, ONGs, etc. Solamente acciones colectivas de largo alcance pueden enfrentar con mediano éxito estas tareas”, aseguró.

 


Cada vez más viejos


El documento de la CEPAL “Efectos
del cambio demográfico en el desarrollo de América Latina y el Caribe”, fue presentado en junio último en el Comité Especial de Población y Desarrollo del Trigésimo segundo período de sesiones del organismo.


Elaborado por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) - División de Población de la CEPAL, fue puesto a disposición de los países miembros de la Comisión para ser analizado en el Comité Especial de Población y Desarrollo, efectuado en República Dominicana.


Según el trabajo, la población de América Latina pasó de 161 millones de habitantes en 1950, a aproximadamente 547 millones en 2005. Si se cumplen los supuestos implícitos en las proyecciones, llegará en 2050 a un total de 763 millones de habitantes.


Los más jóvenes aumentaron 2.6 veces entre 1950 y 2005 pero disminuirán en aproximadamente un 15 por ciento hacia el 2050; los adultos aumentaron 3.8 veces en el primer período y su número se elevará en 50 años en un 33 por ciento. Las personas mayores se incrementaron en 5.4 veces entre 1950 y 2005 y prácticamente se cuadruplicarán entre 2005 y 2050, llegando a superar a la población joven en un 30 por ciento.


El número promedio de 2,4 hijos por mujer que presenta la región indica que la fecundidad disminuyó bastante más de lo previsto. En el quinquenio 1950-1955 la tasa global de fecundidad era de 5,9 hijos por mujer en América Latina.
Mientras que la esperanza de vida al nacer de 73,4 años para ambos sexos revela que, a menos que se produzcan variaciones significativas en las condiciones de vida o descubrimientos en las ramas más avanzadas de la medicina, los logros futuros ya no serán tan espectaculares como lo fueron en los últimos 20 años, alerta el documento.


El envejecimiento de la población es el principal fenómeno demográfico de la época. Para CEPAL, eso debería motivar a los países a diseñar estrategias específicas para enfrentar sus consecuencias, ante la creciente debilidad de las redes de apoyo familiares, y la falta de servicios sociales y de condiciones aceptables de vida para las personas de edad avanzada, sin descuidar la satisfacción de las necesidades de otros grupos etáreos.


El informe clasifica a los países de la región en el quinquenio 2005-2010 de acuerdo a etapas de la transición demográfica (muy avanzada, avanzada, plena, y moderada) medidas a través de indicadores de fecundidad y de mortalidad. Por ejemplo, los bajos niveles en los indicadores mencionados que presentan Cuba y Barbados hicieron que ambas naciones fueran ubicadas en la etapa “muy avanzada”. En la “moderada” se encuentran
Bolivia, Haití y Guatemala, por sus altos indicadores de fecundidad y mortalidad.


En el contexto del desarrollo económico y social de los países de la región, caracterizados por la gran inequidad en la distribución del ingreso, el descenso de la mortalidad y de la fecundidad tuvo efectos positivos en la salud y condiciones de vida de la población. Pero se generó un nuevo panorama poblacional en el que las inequidades y desigualdades demográficas están estrechamente relacionadas con la situación socioeconómica de las personas, explica.


En el trabajo se mencionan los aspectos relevantes de tres tipos de segmentos de la población que se caracterizan por su marcada vulnerabilidad: las personas mayores, las mujeres y los pueblos indígenas.


El ingreso de la mujer a la fuerza laboral y a la sociedad ha contribuido a retenerla fuera del hogar, a generar cambios en el entorno familiar, y continuará afectando los procesos demográficos con la profundización del descenso de la fecundidad. El fenómeno incidirá en las relaciones sociales y de sostenimiento económico entre las distintas generaciones.


De no avanzar en crear nuevos focos de atención más específicos para la acción social y las políticas económicas, especialmente para la población más vulnerable, la región enfrentará un retroceso, ya que se irá abonando el camino de la reproducción y transmisión intergeneracional de la pobreza, incluso con niveles reducidos de fecundidad, finaliza el trabajo.

 


Reducción poblacional podría ayudar


El ingeniero Muñoz analizó punto por punto el documento difundido por CEPAL.
“Puede decirse que hay un acuerdo general de que el crecimiento poblacional afecta el cambio climático a través de una mayor producción de CO2. Por lo tanto, cambios demográficos y políticas que llevan a una reducción del crecimiento poblacional se considera que tienen un impacto positivo en la reducción de este fenómeno climático”, explicó.


Según los números sobre crecimiento poblacional del organismo, “el impacto poblacional anual se reducirá de 7.02 millones en el período 1950-2005 a 4.8 millones en periodo de 2005-2050, lo que significa que las presiones poblacionales en la región serán menores para el 2050”, estimó.


“Eso parece consistente con las estadísticas de fecundidad, que han bajado de 5.9 en el periodo de 1950-1955 a 2.4 hijos por mujer. Poblaciones más bajas implican más bajas emisiones de CO2 y un impacto menor en el calentamiento de acuerdo a la lógica anterior”, continuó.


Como la población de personas mayores de edad creció más rápido que la población de jóvenes entre 1950 y 2005, ese grupo es responsable por una contribución mayor al cambio climático, afirmó. “A medida que el tamaño de la población de mayor de edad aumenta, su impacto sobre el calentamiento aumenta. Si la población mayor de edad está retirada o es de bajos recursos económicos, el costo de lidiar con el problema y de proveer servicios públicos y sociales a la población en general cae en el grupo de la población joven, que está decreciendo”, analizó.


Si el crecimiento poblacional en general se concentra en las ciudades, el impacto poblacional de las metrópolis sobre el cambio climático será mayor que el de la poblacional rural. “La mayor responsabilidad por políticas de adaptación y mitigación o prevención cae en las ciudades y su sostenibilidad depende de la situación económica de los habitantes o el gobierno central”, explicó.


Respecto de la fecundidad, su disminución implica menor población y “esto lleva a una esperada reducción en emisiones de CO2 y un impacto menor en el calentamiento”, estimó.

 


Negro panorama alimentario


“El cambio climático tiene el potencial de afectar poblaciones rurales y urbanas en forma directa por medio de desastres como tormentas, huracanes, inundaciones, derrumbes y olas de calor intenso, causando daños materiales y pérdidas de vida; y en forma indirecta por medio de la baja producción agrícola pero a precios más altos, debido a la menor disponibilidad de productos en el mercado”, explicó
Muñoz.


Los grupos más vulnerables mencionados por CEPAL (las personas de mayor edad, las mujeres y los pueblos indígenas) necesitan ayuda para superar esos impactos directos e indirectos. Latinoamérica necesitará entonces desarrollar la capacidad económica y administrativa por país y por región, a nivel de ciudad y zonas rurales, para poner en marcha programas de mitigación, adaptación o prevención de posibles desastres naturales, o preparar un plan para ayuda normal o de emergencia externa.


Actualmente, según
Muñoz, se promueve en la región una política ambiental contra el cambio climático soportada por la agricultura, que tiene dos componentes: 1) La promoción de procesos de producción agrícola que sean más sostenibles ambientalmente, o procesos de producción verdes; 2) El uso de parte de la producción agrícola para agro combustibles.


“No se dice mucho sobre si esta política es socialmente sostenible o no. Y en mi opinión, sin regulación, no lo es en el mediano y largo plazo, ya que puede desestabilizar permanentemente la seguridad alimentaria”, advirtió el experto.
Antes de la política de cambio climático, el precio
del producto (por ejemplo, el maíz) era uno. Después de esta, es de esperar que sea más alto, porque el productor va a agregar el margen verde, debido al costo adicional de producir usando métodos ecológicamente sostenibles, y el margen de escasez, ya que parte de la producción es usada para producir agro combustibles y se reduce la oferta, analizó Muñoz.


La desigualdad económica extrema mencionada en la región limita a muchos el acceso a productos agrícolas o alimentos al precio anterior a las políticas sobre cambio climático. Incluso, alertó, ese grupo puede ser completamente excluido del mercado al precio nuevo, creando una situación social difícil.


Por eso hacen falta medidas (internas o basadas en ayuda externa) para que los grupos más vulnerables puedan soportar su capacidad de compra. “Dada la esperada superioridad en números de gente de mayor edad con respecto a jóvenes, el precio posterior a las políticas sobre cambio climático puede afectar negativamente a este grupo, especialmente a los vulnerables si no reciben ayuda”, finalizó.

 


El problema es el impacto


Según Gurvich, “es obvio que, y siguiendo las tendencias actuales, a mayor población habrá una mayor emisión de gases de efecto invernadero y una mayor degradación general
del medio ambiente”, porque se necesitan más recursos para mantener a la gente. “De cualquier manera, America Latina en sí representa un porcentaje relativamente bajo de las emisiones globales, y lo continuará siendo en el futuro cercano”, estimó.


Sin embargo, “lo más preocupante es cómo van a afectar los cambios globales a la población. Es bien conocido que los países con menos recursos, y dentro de cada país los sectores con menos recursos, tendrán una menor capacidad de adaptación a estos factores”.


Esa capacidad de adaptación dependerá en gran medida de los recursos económicos. “Si en America latina este envejecimiento poblacional no se ve acoplado a una mejora económica, la situación va a ser claramente preocupante: tendremos una población pobre y envejecida, lo que disminuirá notablemente su capacidad para afrontar los cambios”, advirtió.


“Los efectos del cambio climático van a ser múltiples y por vías muy diferentes: desde directamente el cambio en sí de la temperatura y factores climáticos como los eventos extremos (inundaciones, sequías), a cambios mas indirectos vía cambios en el uso del suelo (lugares ahora aptos para la agricultura dejarán de serlo, y viceversa), aumento en la incidencia de ciertas enfermedades (la fiebre amarrilla y el dengue, que habían sido erradicadas de esta parte del continente, han vuelto). De cualquier manera, y ante un panorama tan complejo, resulta difícil predecir qué pasará, o qué sorpresa nos espera”, manifestó.

 


Se necesitan campañas


Para Danilo Vega, el gran tema subyacente es la incidencia de lo ambiental sobre la “calidad de vida” de la población en general, y en particular de los sectores más vulnerables: niños, jóvenes y pobres en general, que son los más afectados en sus condiciones de vida.


“Se necesitan campañas de sensibilización, educación e información sobre los problemas referidos al medio ambiente y sus impactos sobre la población. Esto debe ser tarea de nuestros gobiernos locales, municipios, ONGs, entre otros. Solamente acciones colectivas de largo alcance pueden enfrentar con mediano éxito estas tareas”, aseveró. (Juan Ignacio Manchiola).

 

See English abstract: Strong impact of climate change on a poor and aged population, article by Juan Ignacio Manchiola, Argentina, Rena News